Brujas Ana y Mía

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Inseguridad es una dulce y joven princesa que, por algún extraño motivo, vive tratando de ser aceptada por los demás jóvenes de su edad. Ella posee una autoestima muy frágil, se rige según los cánones de belleza impuestos por la sociedad, es fácilmente influenciable y pareciera tener un grave problema visual, porque de otra forma no se explica que cada vez que se mira al espejo, a pesar de que éste le devuelve la imagen de una muchacha linda y saludable, ella vea el reflejo de una obesa que le repugna. Como la princesa Inseguridad es adolescente, no valida la opinión de sus padres, simplemente porque considera que ellos nunca fueron adolescentes o que, si lo fueron, no tienen ningún derecho a meterse en su vida, ya que esta princesita, además de ser insegura, es introvertida. Un día conoció a las princesas Ana y Mía, y se sintió tan identificada con ellas, que decidió unirse a su séquito de admiradoras y seguir las reglas impuestas por ambas princesas, consistentes en bajar de peso, ya sea dejando de comer o vomitando. Desde entonces, la joven princesa Inseguridad vive contando calorías, se siente culpable cuando come, cuando siente hambre e, incluso, cuando ni siquiera ha comido ni sentido hambre. Se ha vuelto más insegura, casi no tiene amigos, muchos de sus pares la rechazan, su grave problema visual persiste y, a pesar de que su autoestima está tan trizada y al borde de desmoronarse, ella todavía cree que Ana (anorexia) y Mia (bulimia), un par de embusteras que ni siquiera son princesas y que no tienen ni un ápice de nobleza, tienen razón. Solo sus padres, los que supuestamente nunca fueron adolescentes, pueden y deben buscar la ayuda apropiada para salvar a su amada princesa que, en su confusión, cree que el amor del hermético príncipe Depresión la hará feliz.
Este no fue, evidentemente, un cuento de hadas, sino uno de brujas. Unas llamadas Ana y Mía, que se dedican a abusar de la inseguridad de millones de adolescentes que se sienten desconformes con sus cuerpos en desarrollo. Ambas llevan años circulando por internet a través de diversas redes sociales y son nefastas como la peste negra. Sin embargo, como los finales felices sí existen, porque un final es el comienzo de una nueva etapa, la joven pronto será nombrada Princesa de la Superación por su majestad, la Reina de la Fortaleza.

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