En busca de Igor

tumblr_o0xprypxw01qg4kx9o1_1280_1491841025018

Una vez finalizada la clase de semiotica, Percy, George y yo, tres ambiciosos estudiantes de publicidad, motivados por el desafío de nuestro profesor, que propuso calificar con nota sobresaliente al equipo que escribiriera el mejor relato basado en la simbología de la obra de Mary Shelley, Frankenstein, nos reunimos para intercambiar ideas y conocernos más de lo que ya nos conocíamos. Percy admitió ser un excéntrico, a pesar de que su aspecto era la representación clásica del hombre que transita por la calle fundiéndose con la multitud, al punto de ser tragado por ella, mientras que George sostuvo no identificarse con el hombre común y corriente que solo aspira a llevar una vida tranquila, regar las plantas y sentarse a leer el periódico en el porche de su casa. Yo, por mi parte, me limité a escucharlos y omití dar detalles sobre mi vida personal por considerarlos irrelevantes y los insté a ponernos manos a la obra. Ambos estuvieron de acuerdo y mediante una lluvia de ideas, que más que un simple aguacero, fue una tormenta en la que los truenos y los relámpagos fueron nuestras propias palabras, de pronto un rayo cayó sobre nosotros y exclamando It’s alive! nuestra historia cobró vida. Fue así que, convertidos en un pseudo Prometeo, no arrebatamos el fuego de la vida, sino el del talento ajeno y creamos un relato hecho de fragmentos de libros célebres. Seguros de ser calificados con nota máxima, ya que en la actualidad Prometeo no sería enviado al Cáucaso para que un ave de rapiña devorara sus entrañas noche tras noche, sino que recibiría el Nobel de las ciencias, nombramos a nuestra abominación literaria: La victoria de Prometeo, que comenzaba así:

“Durante casi dos años había trabajado infatigablemente con el único propósito de infundir vida a una hoja de papel en blanco. Para ello me había privado de descanso y de salud, confesó Víctor. Eso depende en gran parte del sitio al que quieras llegar, le dijo el gato de cheshire. Pero las lecciones solo resultan provechosas si son seguidas, explicó Madame Bovary. ¿Te digo un secreto? -le preguntó el Sombrerero loco-. Las mejores personas están locas. ¡Es verdad!, exclamó un hombre obsesionado con un gato negro, soy muy nervioso, extraordinariamente nervioso, pero, ¿por qué dicen que estoy loco? Ser o no ser, esa es la cuestión, reflexionó el joven príncipe de Dinamarca, con tal melancolía, que tanto Víctor como Emma enmudecieron. Todo esto me resulta odioso, exclamó Dorian Gray, me hace recordar esas líneas curiosas de alguna obra, Hamlet creo… Jamás, nunca más, prorrumpió el Cuervo posado sobre el busto de Atenea desde el dintel de mi puerta”.

Conformes con el resultado, el día antes de la presentación, mientras Percy y George intercambiaban opiniones sobre las mejores adaptaciones fílmicas de Frankenstein, noté que aparte de lo que Mary Shelley quiso dar a entender, como el peligro de jugar a ser Dios, dato que incluyó en el título, Frankenstein o el moderno Prometeo y de ser una obra profundamente filosófica, existencial y vanguardista, solo veía a Mary la escritora y no a Mary la persona. Sé que una parte suya esta acá, todo escritor se oculta en uno de sus personajes, pero, ¿en cuál te ocultas tú? -pensé-. ¿Eres acaso Víctor o esa pobre creación sin nombre, torpe y desarticulada, que se emociona con tan solo mirar una flor? Al instante, un segundo rayo cayó sobre mí.

-Las personas creativas suelen ser solitarias, incomprendidas y tildadas de locas y extrañas. Escuchen -exclamé-, el corazón de Mary es el que late dentro del monstruo, él es la representación de la creatividad, de la introversión y de la sensibilidad que busca apoyo y contención.

-Todos sabemos que ese es tu caso -dijo Percy-. En ocasiones, hasta pareces una chiflada, es lógico que pienses así.

-Es cierto, Mary -acotó George-. Por lo demás, nuestra tormenta de ideas guarda cierto paralelismo con la tormenta climática en la que Lord Byron y Percy Shelley desafiaron a Mary, esposa de este último, a cuál de los tres escribiría la mejor historia de terror.

-Si según ustedes todo concuerda, a excepción de mi relación con Percy,  entonces, ¿dónde demonios late el corazón de Igor? –pregunté.

-Tal vez -respondió el profesor de semiótica, que siempre brotaba de la nada- Igor haya ido a parar al Polo Norte o el águila del Cáucaso lo devoró. Por cierto, el próximo desafío será escribir un relato sobre la simbología de Drácula, de Bram Stoker.

Anuncios

10 comentarios en “En busca de Igor

    1. Aún no he publicado un libro, pero tengo planes de hacerlo algún día. No se trataría de una novela, sino que de una selección de mis mejores cuentos y relatos. Me encanta saber que cuento con tu apoyo.
      Un abrazo, Richard y gracias.

      Le gusta a 1 persona

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s