La rebelión de los Arquetipos

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La conversación de Caperucita y el Lobo fue escuchada por uno de los siete enanos que en esos momentos deambulaba por el bosque y que, impactado, no dudó en contarles el contenido de la plática a sus compañeros y a Blancanieves, quien, tomando partido por la pequeña, rechazó la manzana ofrecida por la malvada bruja para así abandonar la choza de los enanitos y realizar su sueño de estudiar odontología. La Bruja, enojada por semejante desaire, corrió a dialogar con el Espejo que, hastiado de darle la razón en todo, le contestó que cualquiera era más bella que ella y que si quería conversar citara a sus amigas a un aquelarre, porque él ya no estaba en condiciones de sociabilizar con una desequilibrada mental, ante lo cual ella reaccionó trizándolo de por vida. Dicha noticia cayó como un balde de agua fría sobre el mundo de los arquetipos, que no encontraron mejor solución que culpar al Lobo por lo acontecido. Pronto, esgrimiendo sendas pancartas con mensajes como “No al lobo” o “Keep calm y mata al lobo”, los personajes, hartos del yugo de la tiranía arquetípica, marcharon hacia a la cabaña de la abuela de Caperucita para encarcelar al Lobo.
-Abuela, vuelve a ocultarte dentro del ropero; y tú, Lobo, acércate a la ventana ahora mismo -ordenó la niña.
-¿Quién demonios son esos, pequeña?
-Son los arquetipos; al parecer se enojaron contigo por lo del Espejo.
-Vaya tontos -murmuró el Lobo, palpando el camisón en busca de su petaca-. Será mejor que los enfrente.
-Lo haré yo -dijo la niña, anudando el lazo de su caperuza-. No permitiré que te hagan daño.
El griterío cesó cuando la puerta de la cabaña se abrió, lentamente, para dar paso a una adorable niña vestida con una capa roja y con una cesta en sus manos.
-Por favor -exclamó la pequeña-, dejen a mi mejor amigo en paz, él es inocente y si desean culpar a alguien, culpen a Carl Jung.
-¿Sabes dónde podemos encontrarlo? -preguntó Maléfica.
-Si marchan fuera del bosque y dirijen sus pasos hacia a la ciudad, con toda certeza lo encontrarán -respondió Caperucita con voz tierna-. Él es el arquetipo del filósofo y analista del siglo XX y esta sumamente interesado en nosotros.
Dicho esto, la niña les deseó a todos buena suerte y entró a la cabaña para cenar junto a su abuelita y al Lobo. Horas más tarde, Jung, después de calmar a la turba de personajes de cuentos infantiles clásicos, ejerció de terapeuta y conversó con todos por separado en un vis-à-vis. Posteriormente, recopiló todo el material extraído y escribió su obra: Arquetipos e Inconsciente colectivo, libro que para el Lobo ya estaba escrito.

 

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36 comentarios en “La rebelión de los Arquetipos

      1. Zoe no permito que digas eso porque voy con la zapatilla y te pongo el pompis colorado !!! te entiendo perfectamente últimamente las horas se devoran y no doy a basto a todo lo que quiero hacer, cada vez quiero emprender más cosas pero eso hace que muera por llegar a cada una. Por eso si en alguna no me ves perdóname porque te entiendo, encima con la enana escayolada de nuevo ainssssss. Besos llenos de cariño de amiga que te adora !!! muacksssss.

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      2. Cierto, aunque por ejm. Yo no tengo el carnet de conducir llevarla al colegio que esta a 10 minutos de paseo en muletas se está convirtiendo en una hora casi por la mañana, cosas cotidianas están siendo una locura jajaja que te digo que no conozcas ya. BESOS SIEMPRE POSITIVA ES LA MEJOR OPCIÓN.

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