Morada de Relatos

Me adentré por calles sombrías, plazas desiertas y recodos angostos, sórdidos y peligrosos. La noche y la niebla me envolvían, entorpecían mis pasos y dificultaban mi visión, ya dañada por un severo astigmatismo, arriesgándome a caer de bruces contra el frío asfalto en cualquier instante. Jadeando, con el rostro lastimado por el chicotazo de un ciprés y el cabello revuelto por el viento, llegué a la gran mansión abandonada, lugar pactado para nuestro encuentro clandestino. Sigilosa me aproximé a la puerta, aguardé un instante y toqué tres veces.

Está abierto, puedes pasar ―dijo una voz masculina desde el interior.

Tú debías abrirme, Max ―dije, dando un portazo―. ¿Ya lo olvidaste?

Tú me citaste, querida, agradéceme que haya venido.

¡Petulante! ―exclamé―, no tienes ningún derecho a tratarme así.

¿Petulante? ―dijo, sin dejar de escribir en su libreta―. Habla pronto preciosa y lárgate rápido, estoy ocupado.

Ver la entrada original 514 palabras más

Anuncios

3 comentarios en “Ruptura

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s